Estrés en los Niños
Stress in Children
por David Streight, Portland, OR
y Ellis P. Copeland, Universidad del Norte de Colorado
Introducción
El estrés es una sensación de incomodidad
que es experimentada de forma distinta por niños y adultos y
por cada individuo en particular. Nuestro mundo está lleno de
situaciones y de sucesos que causan estrés -desempleo, tensiones
matrimoniales, muerte de un padre o pariente, enfermedades o
heridas graves, deudas inesperadas, etc. Para los niños particularmente,
entre los sucesos que causan estrés pueden estar el divorcio
de los padres, abuso o negligencia, pobreza, fracaso en la escuela
o enfermedad. También, los sucesos positivos pueden crear un
grado de estrés -tales como mudarse a una nueva casa, un nuevo
empleo, un nuevo bebito en la familia, etc. Aunque cierta cantidad
de estrés es bueno, la vida de hoy presenta a la mayoría de
nosotros más estrés del que queremos o necesitamos. La era de
la computadora, de información al instante, de evaluación instantánea
de nuestras acciones, en vez de hacer la vida más fácil -como
siempre pensábamos que sería- se ha sumado a las expectativas
que otros tienen de nosotros o que tenemos de nosotros mismos.
Con un poco más de tiempo, sentimos que siempre podemos hacer
"un poquito más".
Es importante distinguir entre "las
cosas que nos molestan cada día" y el estrés. Padres y
niños experimentan molestias comunes tales como esperar en una
línea (en el banco, a la hora de almorzar en la escuela), cambios
en la rutina diaria, reprogramar citas, conflictos con miembros
de la familia o amigos, etc. Generalmente, los niños (al igual
que los adultos) aprenden estategias para enfrentarse eficazmente
con estas pequeñas molestias. Hechos significativos como la
muerte, la pérdida de ingresos o enfermedades graves, son más
posibles de tomar a niños o adultos desprevenidos para enfrentarlos.
Estos hechos resultan en serias consecuencias para el bienestar
físico y emocional del individuo. Sin embargo, mientras las
"molestias" de la vida generalmente tienen consecuencias
menos negativas, la acumulación de los efectos de tales "molestias"
pueden afectar tanto como cualquier suceso individual traumático.
La percepción del estrés está también relacionada con la experiencia
y el desarrollo -lo que es estresante para una persona, puede
no constituir ni siquiera una molestia para otros. La habilidad
para evaluar el nivel de estrés y para desarrollar habilidades
para enfrentarlo, aumenta con la edad y el desarrollo cognoscitivo.
Nuestro medio es estresante. Pero mucho
de nuestro estrés es causado por nuestra actitud mental en relación
con el medio. ¿Recuerda usted aquella vez cuando sucedió algo
que casi lo "saca por el techo" enojado, aunque otro
día el mismo hecho quizás solamente lo molestó un poco? Este
es un ejemplo del efecto de nuestros pensamientos en nuestro
estado de ánimo. Tener que hacer algo para alguien amado es
mucho menos estresante que tener que hacer lo mismo para un
jefe, un maestro u otro individuo que tenga poder sobre nosotros,
o cuyas expectativas sentimos que no hemos satisfecho. Por tanto,
no es la situación la que causa el estrés. Nuestras creencias
acerca de la situación son una pieza grande del rompecabezas.
Aunque individuos diferentes encontrarán
distintos hechos más o menos estresantes, el estrés en los niños
es causado usualmente por:
- Situaciones nuevas, no familiares o imprevistas
- Expectativas no claras
- Expectativas de algo no placentero (por
ejemplo, dolor)
- Temor o fracaso (social o académico)
- Importantes "obstáculos" de
desarrollo (pasar de la escuela elemental a la intermedia,
abandonar el hogar)
Síntomas del Estrés
Los efectos del estrés varían de una persona
a otra, y cada persona puede desarrollar síntomas muy específicos
o estilos individuales de manejar el estrés. Algunos ambientes
(por ejemplo, el hogar, la escuela, etc.) son más estresantes
que otros. Adicionalmente, factores de constitución incluyendo
el género y el temperamento, juegan un papel significativo en
cómo el estrés es percibido y manejado. El estrés es un proceso
acumulativo y progresivo, y mejores recursos y destrezas para
enfrentarlo son generalmente necesarios para reducir sus efectos.
En general hay tres etapas reconocidas
del estrés, marcadas por fases de cambios fisiológicos: alarma,
resistencia y agotamiento. En la primera etapa del estrés, el
cuerpo se pone en "alerta roja" -con un incremento
del ritmo cardiaco y la respiración, mientras el individuo considera
un curso de acción. Esto es seguido por la "resistencia",
donde el cuerpo trata de calmarse y volver a la "normalidad".
Si el suceso estresante continúa o el individuo es incapaz de
adaptarse a la situación, puede entonces venir el agotamiento.
Síntomas del estrés en los niños: Los
síntomas de estrés en los niños pequeños pueden ser difíciles
de distinguir de los síntomas de enfermedades menores. Esté
alerta de los síntomas de irritabilidad, soñolencia, dificultades
para comer o ir al baño, temores, dificultades para adaptarse
a cambios en la rutina y en el apego a personas, o el uso de
palabras claves como "triste" o "miedo".
En la medida en que los niños crecen, sus respuestas al estrés
pueden incluir más conductas de buscar atención, cambios en
el carácter, evitación de ciertas actividades, aislamiento (tal
como el adolescente que se recoge más y más en su cuarto), rechazo
a la escuela o cambios en la calidad de las tareas de la escuela,
dificultades con el sueño y lamentaciones de problemas físicos
(dolores de cabeza, de estómago). Busque ayuda para su hijo
si los síntomas persisten o si usted no es capaz de identificar
la base de estas preocupaciones. El psicólogo, el trabajador
social, el consejero de su escuela o el médico de la familia,
pueden ayudar a localizar los recursos apropiados.
Trastorno por Estrés Postraumático:
Los niños que experimentan un estrés abrumador pueden desarrollar
lo que se llama un Trastorno por Estrés Postraumático (PTSD,
por sus siglas en inglés). El PTSD se refiere al estrés que
resulta de un incidente específico: un incidente suficientemente
severo como para causar daño profundo a la capacidad del individuo
para enfrentarse a la vida diaria, especialmente aquellas partes
de la vida diaria que le recuerdan a la persona el incidente
traumático. Aunque la información en este folleto puede ser
de alguna ayuda para personas que sufren de PTSD, se aconseja
a tales individuos que consulten con un profesional cualificado,
para una evaluación más específica y un tratamiento para disminuir
los efectos del incidente.
¿Cómo Puede Ayudar a su Hijo?
No tenga expectativas indebidas respecto
a su hijo: Todos nosotros queremos que nuestros hijos tengan
éxito y debemos tener expectativas respecto a sus conductas
y sus ejecutorias. Pero cuando el estrés comienza a presentarse,
puede ser el momento para cuestionarnos si nuestras expectativas
no serán muy altas.
Escuche a su hijo cuando le esté
describiendo sucesos o situaciones estresantes. Ser un buen
oyente le reasegurará a su hijo, sobre todo, que usted está
su lado con amor y apoyo. Pero más aún, le ayudará a usted a
comprender mejor cómo ayudarlo.
Enséñele a su hijo buenas destrezas
para resolver problemas. La sensación de que tenemos muchas
cosas que hacer en el tiempo que tenemos disponible es una causa
frecuente de estrés. Cuando estamos sobrecargados tenemos dificultades
para ver cómo podemos salir del enredo en que estamos metidos.
Ayude a su hijo a aprender cómo convertir grandes problemas
en pequeños, de forma tal que podamos enfrentarnos a ellos uno
a uno. Háblele acerca de cómo ha manejado usted situaciones
estresantes.
Modifique las situaciones estresantes.
Si hablar frente a un grupo o hacer una llamada telefónica
a un adulto son causas de estrés, puede ser útil que usted hable
con su hijo sobre este tema. Discuta cómo quiere él que se desarrolle
el tema, y juntos repasen la situación llevando a cabo un "ensayo
de la situación". La práctica es buena, y las posibles
dificultades pueden ser "problema resuelto" trabajando
juntos.
Esté al tanto de los patrones de "pensamiento
irracional". Algunas veces escuchamos a nuestros hijos
"pensar en voz alta" con expresiones tales como "Tengo
que hacer esto o mis amigos se van a poner bravos", o "Si
no hago esta tarea extra, nunca llegaré a la universidad".
Con más frecuencia, solamente la primera parte de la oración
está presente "tengo que hacer lo que los otros
muchachos están haciendo", "No debería estar leyendo
ahora esta novela solo para divertirme", o "Tengo
que terminar ya esta lista de cosas". Muchas veces, escondida
detrás de esas frases está la infundada creencia de que "si
no me pongo a la altura de las expectativas de mi maestro, nunca
tendré éxito en la vida", o "si mis amigos se ponen
bravos conmigo, ello confirma que no soy una buena persona".
Y, en el fondo, estas expresiones de "si...entonces"
con frecuencia enmascaran ideas que la gente acepta como ciertas,
aunque nunca las hayan cuestionado lógicamente. Estas son creencias
como "Yo no soy una persona muy digna de ser querida",
o "el mundo es un lugar cruel, y la única forma de sobrevivir
es haciéndolo todo perfectamente". Si usted está al tanto
de las creencias dañinas, ayude a que su hijo vea la vida y
a sí mismo más realista y positivamente.
Relajación/visualización. En el
mercado existe un buen número de cintas magnetofónicas grabadas
con objetivos de relajación, pero todas ellas recalcan la importancia
de sentarse o acostarse y respirar lentamente desde lo más profundo
del estómago, en vez de respirar con los hombros o el pecho
en movimiento. Una técnica frecuentemente utilizada de visualización
consiste en relajarse (como indicado arriba) y luego imaginarse
a uno mismo en un "lugar favorito" -un lugar que es
cálido, que invita, confortable y hermoso. Las técnicas de relajación
son útiles para disminuir la sensación de estrés, pero hacen
poco por evitar que el estrés ocurra de nuevo. La relajación
puede ser especialmente efectiva cuando se utiliza junto con
el ensayo de una situación estresante antes de que ocurra. Algunos
niños podrían necesitar asistencia profesional para aprender
técnicas efectivas de relajación. ¡Recuerde también que, tanto
para adultos como para niños, el ejercicio no solamente es un
buen medio para "relajarse", sino también un buen
medio para reducir la "carga" tanto física como emocional
del estrés!
Translated and adapted from Helping children at home and school:
Handouts from your school psychologist, pp. 281-283, by A.
Canter & S. Carroll, Eds., 1998, Bethesda, MD: NASP.
School professionals and organizations (e.g.,
the PTA) can print the fact sheets individually for hard copy distribution.
However, all fact sheets must be disseminated in the original form
with the NASP logo and the information credited to NASP, whether
in print or online format.
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